Día Escolar de la Paz y la No Violencia
Hoy 30 de enero, se conmemora el Día Escolar de la Paz y la No Violencia.


Lo hemos celebrado con la lectura de un manifiesto elaborado y leído por el alumnado de Oratoria de 4º de la ESO que os dejamos al final de la entrada.

Además las alumnas de intercambio Erasmus y sus compañeras de 4º han llevado a cabo una lectura de poemas en francés y en español.


Finalmente, se han entregado los premios del Concurso de dibujo que desde hace unos años celebramos con motivo de este día. El arte tiene un superpoder que nos da la oportunidad de expresar con imágenes lo que a veces nos resulta complicado decir con palabras. Casi veinte artistas han querido participar en esta edición. Sus trabajos tienen gran calidad y expresividad. ¡Muchas gracias a tod@s por participar!
El primer premio, ha sido para María Peralta Gazo de 1º ESO A y los dos accésits han sido para Rodayna Mokhtari Bourazza de 1º ESO C y para Rodrigo Lalana Piquero de 1º ESO A.
Los ganadores han recibido un vale regalo para material escolar canjeable en la librería Rosendo.
Enhorabuena a los tres y gracias a todas las personas participantes en el acto.
Terminamos esta publicación deseando profundamente que llegue el día en que no resulte necesario celebrar esta fecha porque la Paz y la No Violencia sean una realidad en nuestros centros educativos y en la sociedad en general.




MANIFIESTO DÍA ESCOLAR DE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA
30 DE ENERO
Desde el IES Monegros-Gaspar Lax, tanto alumnos como profesores queremos
celebrar y concienciar sobre el Día de la Paz y la No Violencia. El Día de la Paz no es solo
un día de enero; la paz es algo que debemos construir día a día y por lo que debemos
luchar.
La paz no es solo la ausencia de guerra, es la forma en la que nos tratamos cada
día. Se construye con respeto, con justicia y con cuidado hacia los demás. Hoy, en el Día
Escolar de la Paz, queremos concienciar sobre lo que significa realmente vivir en paz.
Todos estamos de acuerdo en que la falta de paz es un estado de inquietud,
desarmonía y conflicto, tanto a nivel interno como externo pero, ¿qué pasa cuando esos
conflictos se convierten en rutina?
Según la UNESCO muchas niñas y mujeres no pueden ejercer su derecho a la
educación debido a la desigualdad de género y a las prácticas discriminatorias. Muchas
personas no le ven sentido a esto pero para estos países es normal y no es así. La
pobreza, el matrimonio precoz y la violencia de género son solo algunas de las razones
que explican el alto porcentaje de niñas y mujeres sin escolarizar y analfabetas en todo el
mundo. Y esto no contribuye a la paz.
Los derechos humanos son fundamentales para garantizar la paz. Sin embargo, en
muchos lugares del mundo estos derechos siguen siendo vulnerados: la discriminación
racial en controles policiales, los malos tratos durante protestas, la discriminación hacia
inmigrantes y minorías, y la falta de investigación en casos de abuso por parte de las
fuerzas de seguridad… Además, algunas leyes limitan derechos básicos como la libertad
de expresión o impiden investigar crímenes graves del pasado.
Creemos que la educación para la paz y la libertad de expresión son herramientas
fundamentales para combatir la segregación racial y cualquier forma de discriminación.
Apostamos por una sociedad donde se respeten los derechos humanos, se fomente el
diálogo y la paz sea una realidad vivida cada día, no solo una idea. Defendemos la
libertad de expresión porque permite a todas las personas buscar, recibir y difundir ideas e
información sin censura previa, ya sea de forma oral, escrita o a través de los medios
digitales. La libertad de expresión es fundamental para la democracia, ya que permite el
debate, la crítica y la participación ciudadana. Sin este derecho no puede existir una
sociedad libre.
Todos sabemos que en muchas aulas se produce otra forma de violencia, lo único
que, generalmente, no es física sino psicológica o emocional. El bullying es miedo,
inseguridad, violencia… Si además es a través de un aparato tecnológico (un móvil, un
ordenador…) lo convierte más fácil para el agresor, ya que detrás de una pantalla todos
somos más valientes, e incluso nos podemos llegar a creer que tenemos derecho a juzgar
a una persona solo porque no nos guste su forma de vestir, no tenga el físico idealizado,
tenga otras opiniones etc. Ser “valiente” detrás de una pantalla no nos da derecho a herir
a otros, el verdadero valor está en actuar con respeto y empatía hacia quienes nos
rodean.
Es fundamental que desde pequeños recibamos enseñanzas claras sobre lo que
está bien y lo que está mal, para desarrollar valores como el respeto, la empatía y la
responsabilidad. Una educación buena no solo beneficia a uno mismo, sino que también
logra que estos valores se transmitan de generación en generación, para construir así una
sociedad con buenos valores. En los centros educativos, trabajamos la paz enfocándonos
en fomentar la convivencia, la empatía y la resolución pacífica de conflictos, mediante
murales colectivos, talleres de arte (murales, palomas), cuentacuentos, juegos de rol
cooperativos, escape rooms educativos o plantación de árboles. Pero antes, durante y
después, tenemos que parar y reflexionar.
Así que ahora te obligo a pensar a ti, ¿quieres ser cómplice de este tipo de
situaciones? Porque no hacer nada al ver un caso de violencia te hace directamente
cómplice. ¿Te gustaría tener menos derechos que el resto por el hecho de nacer? ¿Y no
salir de casa por el miedo al odio que puedas recibir? Esperamos que en el día de la paz
nadie sufra, pero sobre todo esperamos que nadie sufra ningún día de su vida.
Desde aquí queremos pronunciarnos y decir basta, basta de violencia y de
normalizarla. Parar un acto de violencia entre pocos es difícil; hacerlo entre varios, no. ¿Te
unes a nuestra posición?
Rafael Alberti.
«¡Paz, paz, paz! Paz luminosa.
Una vida de armonía
sobre una tierra dichosa.»
«Paz sin fin, paz verdadera.
Paz que al alba se levante
y a la noche no se muera.»
Antonio Machado
La guerra es el crimen estúpido por excelencia,
el único que no puede alcanzar
el perdón de Dios ni de los hombres».
«La guerra está contra la cultura,
pues destruye todos los valores espirituales.»
«¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra
odiada por las madres, las almas entigrece;
mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra?
¿Quién sembrará la espiga que junto amarillece?»

















