CONCURSO DE RELATOS DEL DEPARTAMENTO DE LENGUA

En marzo se anunció a los alumnos que se iba a realizar un concurso de relato corto y puntos de lectura. El relato no podía presentar más de 3 páginas y debía contener la frase: “ porque todas las familias dichosas se parecen pero las infelices los son cada una a su manera”. Se han presentado pocos relatos, parece que no gusta mucho escribir.  El punto de lectura ha sido realizado en clase de Plástica con sus profesoras por lo que  ha habido mucha participación.

El 18 de mayo fue la entrega de premios en el aula B1.

Las ganadoras del relato fueron:

Lucía Barba García (1ºESO A)

 Celia Armañac (2ºBach B)

Los ganadores del punto de lectura fueron de 1ºESO:

1º PREMIO: Gisella Abion Silas

2º PREMIO: Klaudia Udvarhelyi

3º PREMIO: Noelia Tisaire Ardanuy

En 2ºESO:

1º PREMIO: Miguel Fantova Ullod

2º PREMIO: Ariel Périz

3º PREMIO: Inés Tarrafeta Royo

3º- 4ºESO:

1º PREMIO: Afaf Garti

2º PREMIO: Idoya Acín Vergara

3º PREMIO: Aitana Amorós

¡Felicidades a los ganadores!

 

RELATO GANADOR   1ª CATEGORÍA: 1º Y 2º ESO: “AMANDA”

En el norte de Aragon había un pueblecito de 20 habitantes, allí no había ni tiendas, ni hospital, ni niños.Una mañana de primavera nací yo, una preciosa niña llamada Amanda, toda la gente estaba muy contenta. Mis padres, Fernando y Clara no paraban de recibir cartas y regalos para mí que mandaban los ancianos del pueblo, hasta organizaron una fiesta en mi honor para celebrar que había un alma joven en el pueblo.

Crecí y en lo que pareció un  abrir y cerrar de ojos ya tenía 6 años, ya iba al colegio de un pueblo cercano, tenía muchos amigos e iba a  actividades extraescolares.

Un día mi madre y yo íbamos en nuestro coche de camino a una de las extraescolares a un pueblo cercano, hacía mucha niebla y frío. De repente apareció una familia de jabalíes en medio de la carretera y chocamos. El coche se salió de la carretera y cayó al campo de al lado boca abajo.

Cuándo desperté, me encontraba en un hospital muy bonito, estaba pintado de amarillo y en las paredes había dibujadas flores y abejas. Estaba echada en una camilla de color rosa y a mi lado había una chica alta con una coleta. Le pregunté a la doctora dónde estaba mi mamá y en el momento apareció en la puerta con unas muletas y una venda en la cabeza. Me levanté de una salto de la camilla y fuí a abrazar a mi madre pero en cuanto apoyé mis piernas caí al suelo. La doctora me cogió y me subió a una silla de reudas. Me dio un beso y cogió a mi madre de la mano llevándosela fuera, supongo que para hablar de algo.

Estuvieron allí un rato, yo sabía que hablaban de mí pues cada pocos segundos me miraban y sonreían, con una sonrisa falsa.Mamá me llevó a dar una vuelta por el hospital, había muchos más niños y niñas. Entramos en una habitacion con muchos libros, juegos y mesas. Me levanté de la silla porque ví un juguete que me gustaba mucho y quería cogerlo pero me volví a caer. Mi madre me cogió y me sento en una mesa, me trajo el juego y se sentó en frente. Parecía triste. Me explicó que habíamos tenido un accidente y me había afectado a las piernas, a partir de ese momento no las podría usar para nada. Al principio me pareció chulo, podía ir a todos los lados sentada y no tendría que hacer Educacion Fisica pero fui creciendo y cada vez me gustaba menos la idea.

Después de varios días salí por fin de ese hospital, que ya había dejado de ser bonito para mí y volví a mi maravilloso pueblo. Todos los abueletes me espereban en la entrada de mi casa para ahogarme con  besos y abrazos.

Crecí en un mal ambiente en casa, mis padres siempre estaban tristes y  no paraban de decir “ todas las familias dichosas se parecen pero las infelices lo somos cada una a nuestra manera”  por eso me mudé a una ciudad que estaba cerca de mi pueblo para ir a la universidad y estudiar Magisterio. En mis ratos libres, veía todas las competiciones de baloncesto que echaban por la tele, si había algún partido en la ciudad mi silla de ruedas y yo ibamos. Después de varios meses ya me sabía todas las jugadas que se podían hacer en baloncesto y decidí ir a apuntarme a clases. Cuando llegué al centro deportivo el entrenador me dijo que no podía juegar en su equipo, que debía ir a una ciudad que estaba a 60 kilometros, allí había un equipo femenino para paralíticos.

Esa misma tarde fui a esa ciudad y entré en el deportivo, era muy grande y con muchas salas. Entré en la que ponía “info” y me condujeron hasta mi sala. El entrenador era muy majo pero me dijo que no había plazas en su equipo y si quería entrar en el equipo debía ganar a la mejor.

Yo acepté el reto, nada me iba a apartar de mi sueño. De los vestuarios salió una chica que parecía muy fuerte y se puso en medio del campo. Me dejaron sacar a mí y me costó bastante meter la primera canasta pero las siguientes me resultaron más fáciles. Al final le gané, ver todos esos partidos me habían servido mucho y me dejaron quedarme en el equipo.

Todos los martes, jueves y sábados iba a entrenar y un día me llamaron y me dijeron que si quería ir a hacer una competición a Madrid. Mi equipo y yo ganamos y poco después ya éramos famosos en España, éramos el mejor equipo femenino de paralíticos del país por lo que fuimos a competir a las Paraolimpiadas. No ganamos pero aun así no nos dimos por perdidas y seguimos entrenando. Al siguiente año hicimos 13 partidos contra equipos españoles y 3 partidos internacionales; uno en Francia, otro en Italia y por fín fuimos a competir a EEUU. Llegaron otra vez las Paraolimpiadas y poco a poco fuimos ganando a los equipos hasta ganar el oro. En ese momento pensé que con solo 21 años, ya había cumplido mi mayor sueño. Me retiré del equipo, porque queria hacer una vida normal y seguir estudiando Magisterio.Cuando acabé de estudiar  me fui a vivir otra vez a mi pueblo. Había muchos niños, por lo menos cinco o seis y qué alegría al ver de nuevo a mis padres. Ese año estuve trabajando en el pueblo en el que había ido a la escuela y todos los día pasaba por esa carretera, la que me había cambiado la vida. Después de 3 años ya había mas de 10 niños en mi pueblo y se había abierto una escuela. Cómo no, concursé para ir allí a trabajar y tuve mucha suerte, pues no había ningún maestro con más puntos que yo y pude ir a trabajar a mi pueblo.

No os podéis imaginar la alegría que producía ver niños en una plaza que, seis años antes estaba desierta. Los abueletes se asomaban por las ventanas de sus casas esperando que a los chavales se les colgara la pelota en su balcón o en su patio para sacársela y echar un partido. Se abrieron tiendas de comida y farmacias, bares…

Espero que esta histroria sirva para saber valorar la suerte que tenemos y que todas las familias pasamos por malos momentos, pero hay que saber sacar la alegría a todo,  todo .

LUCÍA BARBA GARCÍA (1 ESO)

RELATO GANADOR   3ª CATEGORÍA: 1º Y 2º BACHILLERATO Y GRADO FORMATIVO:

14 DE ABRIL. CAPITULO 1. “Todas las familias felices se parecen unas a otras…”

  1. No puedo evitar que una sonrisa sarcástica salga de mis labios. Parece que León Tolstoi me haya leído la mente (Y sí, he tenido que mirar en Google quien es el autor de Ana Karenina. Espero que nunca lo sepa mi profesora de literatura del instituto) Esta frase parece caída del cielo para completar mi oda a las revistas de Ryanair. Y es que antes de decidirme a empezar el libro estuve ojeando esas revistas que los azafatos te dan y reflexionando sobre las familias de deslumbrantes dientes blancos y niños perfectos que sonríen con obstinación a la cámara como queriendo demostrar lo extraordinariamente felices que son. No sé si no saben que con esa foto acabaran anunciando los nuevos rollos de papel higiénico ultra suave o si les da igual porque todos sabemos que la mama perfecta y el papa ideal de las fotografías seguramente necesitaban dinero rápido y al encontrar el anuncio vieron la luz. Y menos aun conocerán al niño modelo 1 ni a la niña modelo 2 cuyos padres pasean orgullosos por los estudios publicitarios. Y sin embargo nos creemos esa idea de familia feliz. Y solo tengo que pasear la mirada por el excesivamente pequeño espacio en el que volamos por encima de a saber que parte de Europa para entender que eso no es así. Pero mejor dejo el tema y sigo leyendo.

“…pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”

 

Una vibración extraña me hace brincar del asiento y de mi lectura. Literalmente.

-Han dicho que había que ponerse los cinturones- me comenta con una sonrisa la mujer que se sienta a mi lado y con la que llevo tres horas compartiendo un metro cuadrado.

Resoplo y me lo abrocho mientras el avión empieza a moverse de forma extraña otra vez y un murmullo con tintes de preocupación se extiende entre los pasajeros.

-Señores pasajeros, como les hemos informado, atravesamos una zona de turbulencias.- la voz de la azafata se difumina por la cabina- Por favor permanezcan en sus asientos con los cinturones abrochados y no se preocupen. Gracias

Mientras lo repite en ingles, intento volver a la lectura pero siento otro fuerte golpe y las luces parpadean. Vale, esto ya no da ninguna gracia. Se oye un niño llorando y mi vecina me mira confundida.

-De acuerdo, señores pasajeros, mantengan la calma. –la azafata ha cambiado el tono después de recibir un mensaje de los pilotos- El capitán avisa de que no es totalmente seguro continuar el vuelo debido a las condiciones meteorológicas actuales y por lo tanto se va a proceder a un aterrizaje en el aeropuerto de Karlovy Vary en la Republica Checa. Una vez en el aeropuerto se llevaran a cabo las gestiones necesarias para la compensación por los daños. Disculpen las molestias

¿¡LAS MOLESTIAS!? Se acaba de liar una gorda. Demasiadas cosas dependen de que yo llegue mañana  (o debería decir hoy) a Madrid.  Antes de las siete de la tarde tengo que estar allí. O mis textos y yo nos presentamos a esa hora en la oficina del editor o mi carrera literaria se va al pique.

Los gritos de indignación de varios pasajeros me sacan de mis pensamientos y me  las apaño para frenar a una de las azafatas que recorren el pasillo calmando a los gritones.

-Oye, perdona pero ¿Vamos a poder coger un vuelo a Madrid no?

-Si claro señorita.  Ya se están haciendo gestiones para que salga un vuelo hacia Madrid lo antes posible aunque es probable que tarde un día o un poco menos. Pero tranquilos que presentando su billete, tienen derecho a alojamiento durante el tiempo que haya que permanecer en esta ciudad y por supuesto, al nuevo billete.

  1. “presentando su billete”. Creo que aquí es cuando tengo que recapitular a lo que ha pasado esta mañana cuando mi hermana y yo hemos tomado la que parece ser la peor decisión de nuestras vidas. Resulta que era ella la que iba a volar hacia España para pasar el fin de semana por la capital con unos amigos pero una llamada de mi maravilloso representante (creo que aun lo es) ha cambiado todos los planes. A las siete y media en esa cita en Madrid o “todo en lo que hemos trabajado estos meses se va a la mierda” Después de tres meses de correos y llamadas con la editorial de novela independiente de mis sueños casi no me creo que la oportunidad me haya llegado justo cuando pasaba un finde con mi familia en Polonia. Así que, ya que mi hermana y yo nos parecemos alarmantemente, decidimos que yo volaría con su billete y su carnet. Todo muy ilegal, lo sé pero en ese momento me daba igual. Había llegado mi momento

****

  1. Y ahora me encuentro en una salita de espera de un aeropuerto casi vacío. Son las seis de la mañana y llevo dos horas intentando encontrar una solución a mi situación actual después de que me registraran y me interrogaran cuando se enteraron del engaño.

Se acerca un hombre con el uniforme de Ryanair.

-Buenos días señorita -¡Por fin alguien que habla español y no ingles!- Le informo de que dadas las condiciones de su vuelo la compañía no se hace cargo de su alojamiento ni del importe del billete para ir a Madrid. Además nos vemos en la obligación de comunicar esta falta a la compañía y a las autoridades.

-¿Eso significa que me tengo que quedar aquí?

-Oh no, tranquila, tenemos sus datos. Me gustaría informarle también…- noto que se suaviza su tono- de que a las cuatro del mediodía sale un vuelo que no está completo dirección Madrid. Puede usted comprar un billete por 150€ en los mostradores. Pero dese prisa, cierran a las doce.

Vale. Respiro hondo. Si consigo ese billete llegaría a Madrid con el tiempo justo. Pero llegaría. En mi monedero tengo setenta euros y ninguna tarjeta de crédito (todas en casa de mi hermana. Lo sé, es una locura pero fue una mañana frenética y fue en lo último en lo que pensamos)

Necesito dinero. Y rápido. Mientras pienso en cómo conseguirlo mi mirada se posa en un cartel pegado en un gran tablón de anuncios.

SE BUSCA: Chica y chico para sesión de foto para un anuncio del papel higiénico ultra suave Smith.

Las fotografías se harán en el momento de la elección de los candidatos y el salario serán 100€. Términos a negociar.  Fecha de casting y reportaje: 14 de Abril a las 9:00. Localización: C/ Nerudova Korobha (enfrente del aeropuerto)Los candidatos deben presentar las siguientes características:………….

Como solía decir mi abuela “Nunca digas de esta agua no beberé”

 

CELIA ARMAÑAC (2º BACHILLERATO B)

 

        

 

 

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